7 de abril de 2011

"Topofilia y entorno" - Yi Fu Tuan

Esta vez expongo el comentario de texto del Capítulo 8 del libro del autor chino-americano Yi Fu Tuan, "Topofilia", titulado 'Topofilia y entorno'. Este libro fue escrito en el año 1974, traducido en 2007. El concepto de Topofilia viene etimológicamente por dos palabras, topos (lugar) filia (amor a), y lo hizo famoso el mencionado autor en la escuela del pensamiento geográfico llamado Geografía Humanista o Humanística. En el día de hoy en la clase de Teoría y Método en Geografía Humana hubo un debate intenso y muy aclarador acerca del patriotismo, los nacionalismos y el concepto de topofilia. Ayer me encargué de interpretar con mis propias palabras el capítulo, diciendo eufemísticamente lo mismo que Yi Fu Tuan y añadiendo ejemplos conocidos y opiniones de mi propia cosecha. Ha sido auténticamente apasionante. Espero que el que sea capaz de leerlo le guste como me gustó a mí. 

Comentario de texto del Capítulo 8: Topofilia y entorno
Libro: Topofilia. Autor: Yi Fu Tuan

8.1.- Introducción
 "La topofilia es el sentimiento que experimenta el hombre por un lugar. Los puntos a estudiar por el autor en este capítulo de “Topofilia y entorno” se centrarán en los modelos de respuesta de los hombres ante el entorno; la relación entre la epistemología de la topofilia y aspectos humanos como su estado de salud, la sanguinidad o los tiempos pretéritos, y por último el impacto de la metrópolis a la hora de estimar y ensalzar los ambientes bucólicos. Este capítulo quiere hacer hincapié en lo que va más allá de la diverso y la fuerza intrínseca que se experimenta con el sentimiento topofílico por parte del ser humano. Podríamos comenzar a apuntar que el sentir interno y el objeto amatorio son uno solo, más Yi Fu Tuan cree conveniente separar la topofilia del entorno para facilitar la explicación.

8.2.- Topofilia
La topofilia en su definición más amplia se puede decir que son todos aquellos sentimientos que siente el hombre por un lugar, un territorio, por algo tangible a sus ojos y a su tacto. No obstante, ese sentir son diferentes en función de factores como la intensidad y fuerza con la que se ame el lugar, la sutileza y la forma de expresar dicho amor. El autor americano de origen chino cree que la topofilia no es la sensación más fuerte que puede tener el hombre, empero, puntualiza que si llega a ese extremo de ser un amor intenso, si llega a ser el clímax de su sentir, es porque ese lugar, ese territorio está lleno de vivencias, vicisitudes que marcan emocionalmente al hombre y que por tanto tiene un simbolismo afectivo muy fuerte.

8.3.- Apreciación estética
El historiador Sir Kenneth Clark afirma de forma rotunda que el placer de la observación es algo efímero cuando se refiere a que no se puede disfrutar de algo estético durante demasiado tiempo. Por otra parte, aduce que si queremos apreciar la beldad de una obra de arte durante más tiempo debemos hacer uso de la crítica que sugiere una mayor contemplación del espacio con todos los sentidos de nuestro cuerpo. Gracias a esto, según Clark, podemos ver la belleza de los detalles que hubieran sido robados de nuestra memoria de no haber tenido la racionalidad de involucrarnos visualmente con el entorno. Esta analogía puede ser llevada al paisaje, claro está. Por fuerte que sea la visión de un paisaje, será nimia a no ser que lo apreciemos por sus valores históricos o físicos (geológicos o genéticos). Los sentimientos más intensos hacia la naturaleza viene asociado al asombro, a la visión de algo no esperado. La beldad de lo tangible para nosotros se debe a que eso que observamos es algo que no habíamos visto hasta el momento en el que nos sorprendemos.

Podemos encontrar en las historias de los exploradores grandes ejemplos de amor hacia un lugar. Por ejemplo, William McGovern creía que demasiada visión de un paisaje resultaría finalmente algo monótono y rutinario, careciente de la espectacularidad de la primera vez. MacGovern visitó el Tíbet y tras diversas dificultades y hazañas. Para el académico valía más el desafío físico que la observación del paisaje hasta que un día admiró lo que consideró el espectáculo más bello que haya visto jamás. La observación del paisaje y su goce y disfrute tiene variedades en función de la intensidad. Yi Fu Tuan pone otro ejemplo como es el del turismo, que da pingues beneficios pero que no satisface el calado emocional hacia un paisaje. A este respecto Yi Fu Tuan resulta algo contradictorio, pues si antes decía que lo nuevo nos sorprende y que lo tenemos como una belleza ligada a la topofilia, es paradójico que en este último párrafo se refiera al turismo de una forma peyorativa topofílicamente. No obstante, el turista puede llevarse un sentimiento positivo y algo afectivo al lugar por las personas y por lo vivido, el turista no tiene por qué tener una ligazón con ese lugar, pero sí tener sentimientos hacia el lugar visitado, ergo, algo de topofílico tiene la apreciación turística.

8.4.- Contacto físico
Los adultos han de aprender a volver a ser tan entusiastas con el medio como lo eran los niños con juguetes nuevos para poder valorar la naturaleza en toda su esencia sin disfraces, sin nada que les esclavice y poder tener sensaciones inauditas y que suelen pasar desapercibidas como “el olor a heno, la bosta de los caballos, la tibieza del suelo, el calor del sol…”. Las ciudades tienen un arraigo natural con la misma, pero tienen una lejanía con la naturaleza viva, la tierra cultivada, las ciudades son espacios antropizados alejados del ambiente rural.

Por otro lado existe un apegue al un espacio bucólico por parte de los pobladores del mundo rural. El agricultor tiene metido su trabajo en las venas, vive para ello, y para él eso es la beldad del mundo porque viste su propia esencia imbricada. La topofilia del hombre de campo aumenta cuando intima con la tierra, tierra que le da un pasado, le da dependencia emocional y racional, es su esperanza. Para algunos, como Robert Coles la tierra es parte de él mismo como lo pueden ser las articulaciones de mismo cuerpo. “La tierra rige mi vida y mi ánimo”, es una frase que dice mucho del sentimiento de dependencia y amor hacia un lugar. El que trabaja como agricultor no ve en el paisaje natural un cuadro lleno de belleza, pero en el subconsciente puede tener esa apreciación sin darse cuenta.
 
Sin embargo, Yi Fu Tuan entiende que el sentimiento topofílico de los campesinos es diferente según su riqueza. Por una parte, los jornaleros tienen una relación de amor-odio por la escasa recompensa que adquiere de la tierra. Lo único venerable es su esfuerzo para dejar la huella sobre la tierra. Por su parte, el granjero, dueño de una pequeña porción de tierra que le autoabastece es más condescendiente con la tierra que el jornalero que tenía esa ambivalencia paradójica de sentimientos. Por último, el gran propietario no siente más que orgullo al tener el poder de transformar a su manera la naturaleza. Empero, conviene aclarar que el sentimiento fraternal hacia la tierra puede venir incluso tras haber sufrido una catástrofe natural. El autor de la escuela de la Geografía Humanística evoca un ejemplo de un hombre en medio de la aridez de su finca, el cual sabía que podía estar mejor, pero que quería quedarse allí mismo porque amaba la tierra en la que había estado viviendo toda su vida, en lo que supone un paradigma sentimental intrínseco del propio ser humano y sus valores más subjetivos.

Para ser lo que quiere ser, el hombre ha de valorar en la justa medida subjetiva el mundo donde vive. Poco se sabe, según Yi Fu Tuan de la actitud del campesino hacia la naturaleza, existe mucho escrito sobre ello, pero lo que no hay son escritos de personas que hayan podido tener la oportunidad de trabajar la tierra con sus propias manos y que después lo hayan expresado con palabras escritas o con una literatura capaz de expresar los sentimientos de amor hacia su tierra. 

8.5.- Salud y topofilia
Yi Fu Tuan expresa el sentimiento de imbricación con el mundo al que se adora como una sensación de bienestar físico que desborda al que lo siente. Incluso el sentimiento topofílico tiene algo de litúrgico, literario, poético incluso si se quiere y así lo expresa Thomas Traherne, poeta del siglo XVII al el autor chino-americano cita: “Nunca gozarás cabalmente del mundo sino hasta que el mar corra por tus venas, lleves al cielo por vestido y por corona, las estrellas”. El texto sigue manteniendo un alto nivel de solidaridad sentimental y va más allá inclusive al ensalzar sentimientos como el del hombre que desborda de buena salud en un buen día y que se siente, como dice el autor, “el universo mismo”. Según el estado de ánimo se tendrá una visión más positiva o negativa del lugar. Que el ser humano pueda llegar a sentirse como si fuera el mismo universo le da una dimensión al sentimiento topofílico que pocas veces es ha manifestado en la ciencia geográfica de una manera tan romántica y a veces, incluso bisoña debido al carácter científico que impregna a la Geografía.

8.6.- Familiaridad y vínculo
El apego familiar hacia un lugar origina sentimientos contrapuestos: afecto o desprecio. Yi Fu Tuan vuelve a exhibir metafóricamente lo que pretende convertir en ejemplo de topofilia al decir que las pertenencias de los seres humanos son un rasgo que define la personalidad de cada uno, y que cuando se carece de tales pertenencias, el valor del hombre mengua.

Por otra parte el autor comienza a hablar del vínculo hacia el hogar donde ha pasado su vida. Si el individuo es cercenado de su tierra natal le es arrancado de cuajo esa pertenencia, ese halo material que exponía en el ejemplo anterior. De esta forma, las personas de la tercera edad que llevan muchas décadas viviendo en un lugar son incapaces de abandonar un lugar concreto para irse a otro nuevo por el simbolismo y el significado que tiene para ellos el vecindario donde han compartido y vivido todas sus experiencias. Y es que es el pasado, lo vivido en tiempos pretéritos el elemento que alimenta al amor a la tierra. Para poner en la cúspide la pasión por la patria, la historia se hace tangible en monumentos que están en el paisaje. Sin embargo, los pueblos analfabetos, sin un sentido de la historia por falta de ésta son también capaces de tener un sentimiento vivaz por su lugar de nacimiento porque es donde se han criado y han visto por primera vez la luz del día. Esta afirmación interpretada del texto del autor chino-americano no es tan acertada, pues los seres humanos, incluso en tribus alejadas de las tecnologías siempre tiene una historia, una trayectoria historicista, siempre la tienen, no con escritos, sino con testimonios orales. Siempre hay historia tras el lugar.

El amor por la patria es algo dominante que aparece en los mitos totémicos. Según Yi Fu Tuan, el amor por el terruño donde uno ha nacido tiene, como bien apuntaba antes, una gran componente histórica, pues esa tierra es la obra de los antepasados.

8.7.- Patriotismo
El patriotismo como sentimiento no ha estado vinculado especialmente a una comarca concreta, lo evoca el orgullo, poder y símbolos como las banderas. Según el autor, el Estado actual es vasto como para inspirar el amor que nace de la experiencia de cada persona y del conocimiento concreto de un lugar. Antaño el sentimiento patriótico era algo local. Los griegos no sentían patriotismo hacia todo el Estado, sino sólo a algunos núcleos poblacionales. Al Estado actual, al ser amplio y con límites, es complejo sentir ese espacio. Yi Fu Tuan ejemplariza el caso de los campesinos de la Rusia zarista del siglo XIX, quienes no sabían que pertenecían a la sociedad rusa, unidos por una cultura común. Otros casos no mencionados en el texto pero con diferentes matices son los pueblos del Cáucaso en Georgia, gran parte del año incomunicado que pertenecen a la república georgiana pero que no comparten la cultura, ni el idioma de tal Estado. Algo similar ocurre en las montañas del Alto Atlas marroquí que hablan otros idiomas y tienen otra idiosincrasia y sienten el amor y sentimiento hacia su tierra concreta, no hacia el conjunto de la nación.

Para el autor chino-americano hay dos tipos de patriotismo, el local y el imperial. El primero se trata de una experiencia muy íntima de un lugar en la fragilidad de lo que se considera bueno. El patriotismo imperial, por el contrario, es alimentado por el egoísmo y el orgullo de colectivos. Este sentimiento no es algo que esté relacionado con la Geografía. El nacionalismo no está vinculado a la topofilia. Se puede aceptar a personas de fuera de ese entorno. El nacionalismo no es lo mismo que una nación, el nacionalismo está dirigido políticamente por las personas que utilizan el concepto de topofilia para tergiversarlo y utilizarlo a su antojo.

La topofilia no es tal en un territorio extenso, por el contrario, la topofilia necesita estar encajada en un tamaño reducido por la capacidad del hombre de sentir ese amor a la tierra a lo estrictamente conocido y experimentado, a lo vivido. Un pueblo tiene una identidad geográfica si ésta constituye una unidad natural. El sentimiento de amor hacia un lugar no se puede extender al vasto territorio de un Estado o un Imperio ya que en muchas ocasiones ese Estado es un conglomerado de pueblos heterogéneos forzados a estar unidos. El geógrafo se pregunta si el Imperio o el Estado son demasiado grandes para sentir la topofilia, ¿no sería contradictorio que después de todo sea el propio planeta el que inspire el lazo afectivo?

8.8.- Urbanización y actitud hacia el campo.
La fidelidad al hogar, a la urbe, a un país es un sentimiento con mucho poder, ya que para defenderlo se llega a la guerra. Por el contrario el campo muestra sentimientos matizados. Entender este tipo de topofilia requiere tener un valor natural de su antítesis para definirlo. Una vez que las sociedades alcanzaron un nivel artificial y complejo, las personas cada vez más apreciaron la simplicidad del ambiente bucólico. Los sentimientos de lo bucólico aparece sólo a partir de la creación de las grandes ciudades, cuando la vida política y burocrática es tan compleja que la paz de lo rural ejerce un nodo de atracción. Se trata para Yi Fu Tuan de un “sentimiento romántico”, lejos de una comprensión real de la naturaleza, pero también tiene una dosis de melancolía, para vivir de forma indolente. 

Tras ese avistamiento romántico del mundo rural se encuentra la ostentación de la urbe. En Europa se prefirió el campo antes que la ciudad y se ilustró en tres períodos: el helenista en Grecia, el romano de Augusto y el del Romanticismo moderno. Los atenienses tuvieron nostalgia de la sencillez del mundo rural. Fue imperioso que apareciesen las grandes ciudades de la era alejandrina para que se produjera el rechazo hacia la modernidad urbana y el aprecio, por el contrario, de lo rural. El afecto por lo rural fue un tópico litúrgico que tenía como resultado la construcción de ostentosas propiedades campestres. En el siglo XIX la imagen bucólica de los pueblos felices fue un símbolo de lo que una nación aspiraba.

8.9.- El yermo
El campo es lo contrario a la ciudad, independientemente de las condiciones de vida de ambos ambientes. Diversos expertos ven la dicotomía rural-urbano algo elemental. El campo es un mundo intermedio ideal del ser humano que se enfrenta al extremo opuesto de ciudad como algo yermo. Las sagradas escrituras hablan de yermo como algo baldío, lo cual evoca imágenes paradójicas, por una parte un espacio desolado y por otro como un lugar para refugiarse y contemplar.

El movimiento hacia la naturaleza no se extendió al ideal agrícola, los ideales son en algunos aspectos incompatibles ya que es la expansión del mundo rural más que la expansión de la urbe, lo que amenaza de forma más inminente a la naturaleza más silvestre. Raro es la vez que las personas logran captar la inercia irónica de preservar el espacio virgen. El yermo no puede conceptualizarse de forma neutral ya que es una descripción de la misma naturaleza. Al hablar de preservar o proteger tierras vírgenes, el concepto ya ha perdido su significado. Actualmente la “naturaleza silvestre” es un emblema de la organización de la naturaleza. La verdad de la naturaleza salvaje es que sólo se encuentra en las grandes metrópolis que tienen un crecimiento descontrolado".

5 comentarios:

  1. Precioso. Me licencié en geografía. Seguramente por amor a los lugares y por cómo sentí el corazón cuando contemplaba globos terráqueos, cartas de navegación y mapas a cualquier escala, experimentado al mismo tiempo la visión de pájaro elevado y del topo por la profundidad de la tierra abrigado. Internet no es maravilloso. Maravillosa son las personas que introducen y comparten a través de él contenidos que pueden hacernos mejores. Es verdad que somos aquí, en la tierra, moradores transitorios. Pero es verdad también que no encontraremos satisfacción si nos comportamos como meros transeúntes, extranjeros, extraños. Nadie es extranjero en La Tierra. Vale la pena ser y estar, y con ello amar al lugar, del que somos extensión natural, psíquica y corporal. ¿Cuántos conflictos habremos sembrado por causa de la topofobia?. Humano, procede de humus, y del humus, el suelo del lugar que le sostiene y del que surge. Os saludo!.

    David Arturo Rodríguez. Isla de Gran Canaria.
    educatica2@gmail.com

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    1. Hermosa reflexión!
      Alejandra. Profesora de Geografía . Argentina

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  2. Os recomiendo la tesis de didáctica, titulada: "Didáctica de la Geografía Humanística: explorar el concepto de lugar en la ciudad postindustrial. Mostrar la acción educativa desde la narración del profesor" Universidad del País Vasco.

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  3. necesito información sobre desarraigo hay alguna manera de q me ayuden????

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  4. Gracias sinceras a todos vosotros por las visitas y por los comentarios. A los que busquen aquí información les informo de que este blog se alimenta de interacciones de personas que quieran colaborar, en estos momentos la aportación es nula. Yo soy el administrador y no puedo coordinar si no existen voluntarios. Así las cosas los que estéis buscando información os digo que esto es un sistema abierto en el que se interactúa, no es un plan para ayudar a estudiantes, sino un grupo de interacción geográfica como bien ha demostrado el David Arturo Rodríguez. Os agradezco vuestras ideas.

    Dicho esto no puedo sino asentir y estar de acuerdo con todos aquellos que aluden a la tofobia como el motivo de muchos conflictos actuales y pasados,sin darse cuenta que quizás, en un punto más intimista la topofilia es sinónimo de paz y amor a todos los territorios de la tierra donde habitamos.

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