28 de enero de 2016

Guatemala según su IDH


A través de este artículo pretendo analizar Guatemala, el país centroamericano. He utilizado un estudio bastante somero usando tan sólo el IDH.



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11 de diciembre de 2013

Casa Guatemala

En un paso más allá que queremos dar en Buran, colgamos en este blog el inmenso trabajo que realizó la última coordinadora de la ONG, Casa , Marta Reina Morales. Se trata de una guía para saber qué se encontrará el voluntario que decida emprender la aventura de estar con los niños en Guatemala. Creo que su trabajo merece la pena que sea publicado y que sea público. Espero que tras leer esto, a muchos les entre las ganas de realizar un voluntariado con unos niños que son increíbles, en un lugar único en el mundo, en donde el amor, la nobleza y la humildad es la seña de identidad de un lugar que, si quieres, te va a cambiar la vida como la ha cambiado a todos los que hemos realizado algo así. Desde la Geografía podemos contribuir si nos ponemos el traje de geógrafos sociales, los que miran sobre todo la perspectiva más humanista. De todas formas, estas palabras están de más. Lo importante son los hechos, no las palabras, por eso este documento, lleno de palabras, sólo es la descripción fehaciente de lo que el voluntario se va a encontrar. Apoyo máximo de Buran a la labor que realizan los voluntarios dirigido a la vida de estos niños guatemaltecos.Gracias a Marta Reina Morales por su labor, por su trabajo y permitir colgar este trabajo suyo.

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17 de julio de 2013

Por qué yo digo NO a unos Juegos Olímpicos (el caso de Madrid)

Llevo tiempo escuchando noticias sobre todo en los diarios deportivos de las Olimpiadas de Madrid como la salvaguarda económico-social de este país. Sin embargo, las experiencias pasadas nos dicen que detrás de esos mega-eventos en general (aquí ya incluyo mundiales de fútbol o lo que sea), son un motivo para crear mucha falacia y muchas mentiras o verdades ocultas. Esto lo digo a raíz de esta noticia:


Es más que una cuestión política

Me preocupa muchísimo la escasa o nula capacidad crítica que hay en el sector deportivo. De lo anterior, me remito a un artículo del Centro de Derechos de Vivienda y Desahucios (COHRE en inglés) que os pondré aquí en su versión original. Es imperdible y hay que leerse para saber la verdad cruda de lo que esconden los grandes mega-eventos en las grandes ciudades del primer mundo (aunque quiero incluir  a ciudades como Ciudad del Cabo o Brasilia). Los desplazamientos por la fuerza desde el centro y la "limpia" de la cara de una ciudad A COSTA de los propios ciudadanos sin tener en cuenta a estos y la especulación fatal de la vivienda en el centro son las clave. Aquí se ponen como ejemplo Vancouver, Atlanta y otras más. 


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24 de febrero de 2013

Peligro sísmico en las Islas Canarias

Un interesantísimo artículo y fuente de información sobre la sismicidad en Canarias. Según me comentó mi profesor de sísmica, que está adscrito al IGN, el estudio de los terremotos históricos que se ve reflejado en este artículo, no pasó el filtro del propio IGN porque no utilizó los métodos de homogeneización requeridos y además me confirmó que no existe un catálogo de sismicidad histórica en Canarias que debe estar vinculada al volcanismo. Esta cuestión es importante en tanto en cuanto las posibles crisis volcánicas que se den en un territorio como el canario, este es un factor de riesgo, un peligro asociado a los momentos pre erupciones. 


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23 de enero de 2013

Proyecto de calidad de vida de La Punta del Hidalgo (Tenerife)

Este trabajo es un largo, extensísimo y trabajadísimo proyecto para la asignatura Ordenación del Territorio en la Unión Europea. Quizás no sea el mejor formato para darlo a conocer, pero desde hace mucho tiempo tenía ganas de subirlo a internet. El trabajo se compone de dos partes, la parte literaria que conforma el estudio de un ámbito, en este caso el barrio de La Punta del Hidalgo en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) y un material cartográfico anexo realizado con Sistema de Información Geográfico, en concreto con el programa Arc Gis. La temática abordada es la calidad de vida según está definida por la Est



William Hernández Ramos. Licenciado en Geografía por la Universidad de La Laguna. 

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20 de enero de 2013

El compromiso social y la ideología de la geografía: ¿desde la izquierda o desde la derecha?


Gracias al autor del artículo por darme permiso y poder publicar su artículo en este blog. 

El compromiso social y la ideología de la geografía: ¿desde la izquierda o desde la derecha?
Cuarta Conferencia Internacional de Geografía Crítica, Ciudad de México, 8-13 de enero de 2005
José Antonio Segrelles Serrano. Departamento de Geografía Humana. Universidad de Alicante. España. 

“La geografía está en crisis” es con toda probabilidad una de las frases más repetida durante los últimos tiempos sobre nuestra ciencia. Incluso esta aseveración ya constituye un tópico, un lugar común entre los geógrafos de muchos países del mundo, hasta el punto de erigirse en uno de los rasgos más característicos, que apenas nadie pone en duda, de la disciplina quese cultiva en la actualidad. Pero, ¿qué significa exactamente que la geografía está en crisis? ¿Que ha experimentado con el paso del tiempo una progresiva pérdida de identidad? ¿Que sus objetivos no están claros? ¿Que ha sufrido la competencia de disciplinas más especializadas? ¿Que no ha sabido adaptarse a los cambios socioeconómicos del mundo? ¿Que cada vez está más alejada de las realidades sociales? ¿Que no ha sido capaz de responder a las demandas de los ciudadanos? ¿Que se ha mostrado incapaz de formular una teoría geográfica? ¿Que el mercado laboral es poco generoso con los geógrafos? Las respuestas a estos interrogantes no resulta una labor sencilla, aunque a continuación intentaré una somera aproximación, pues en realidad todos los factores y circunstancias que contribuyen a esta situación de crisis están interrelacionados.

En primer lugar, cabe destacar la progresiva pérdida de identidad de la geografía (Colantuono, 2001) y la creciente invasión de sus tradicionales campos de estudio por parte de ciencias como la economía, la sociología, la urbanística, la biología o la ecología, problemas que los geógrafos no hemos podido, o sabido, solucionar y que no por reiterativos son menos preocupantes. No obstante, a mi modo de ver, esta situación es causa y consecuencia del escaso arraigo de nuestra disciplina en la sociedad, lo que conduce a un desconocimiento profundo y generalizado acerca del quehacer geográfico, ignorancia que no sólo afecta a los ciudadanos, sino que también puede hacerse extensiva a muchos científicos sociales. Este hecho se manifiesta, por ejemplo, en el todavía menguado número de estudios pluridisciplinares en los  que participan los geógrafos o en las escasas referencias bibliográficas de geografía que figuran en las investigaciones de otras ciencias sociales (Segrelles, 2001).

A este respecto, es oportuno destacar las opiniones de A. Luis (1980), para quien la relevancia de una ciencia no viene dada por lo piensen de ella los científicos que la cultivan (no faltan geógrafos que creen que son el centro del universo, aunque también los hay críticos con la forma de hacer esta ciencia y con la escasa eficacia social de la misma), sino por lo que opinen la sociedad y los miembros de las demás disciplinas, y también la de H. Capel (1998), que afirma que el escaso valor concedido a la geografía, tanto por la sociedad como por las instituciones académicas, ha desembocado en la desaparición de la especialidad en varias universidades prestigiosas de Estados Unidos, como Harvard o Chicago. Incluso no faltan voces que aseguran que el oficio de geógrafo se encuentra en vías de extinción (revista mensual CNR, nº 80, Barcelona, octubre 2003, p. 110), lo que demuestra una vez más el desconocimiento que muestra la sociedad acerca del papel que la geografía puede representar en la interpretación de espacio y en la explicación del mundo real con sus problemas.

Por si esto fuera poco, durante los últimos lustros no sólo se ha teorizado sobre el “fin de la historia” (Fukuyama, 1992), sino que algunos autores también lo han hecho, aunque de forma un tanto precipitada, sobre el “fin de la geografía” (O’Brien, 1992; Virilio, 1997), apoyándose para ello en la supuesta desterritorialización del mundo como consecuencia del desarrollo global delas nuevas tecnologías aplicadas a las telecomunicaciones. En este sentido, como indica el Instituto del Tercer Mundo (2001), el presunto fin de la dimensión geográfica está estrechamente vinculado a la negación de la Humanidad como la suma de todos los seres humanos repartidos en la Tierra. Para percibir a la Humanidad se necesita atender a todos los puntos del globo y aquilatar cuáles son las condiciones en que vive el prójimo en todos los rincones del planeta. De este modo, la afirmación de que el  desarrollo de las comunicaciones ha “empequeñecido” el planeta, haciendo deél una “aldea global” (McLuhan, 1998; McLuhan y Powers, 1996), es inexacta, ya que la desatención de la localización geográfica y de la existencia de miles de millones de seres humanos abre una enorme brecha de desconocimiento y marginación. Es más, aquellos que tienen acceso a las tecnologías globales, aparte de constituir una minoría enel mundo actual, son los únicos que pueden permitirse el lujo de decretar el fin de la geografía y olvidar que la Humanidad está compuesta por una mayoría de habitantes a los que no sólo les resulta imposible disponer de la tecnología de vanguardia, sino que siquiera tienen acceso a una educación que les permita percibir una imagen del mundo en su totalidad.

La combinación de factores exógenos (neoliberalismo, mundialización, liberalización, predominio del capital sobre el trabajo, privatizaciones, pragmatismo, utilitarismo, desequilibrios territoriales, injusticia social, cambios en la escala de valores, transformaciones culturales, desarrollo delas telecomunicaciones) y endógenos que afectan a la geografía (conservadurismo, asepsia, inocuidad, idealismo, despolitización, escaso compromiso, deficiencias teóricas, abuso de la descripción, ausencia de crítica y autocrítica en muchos lugares, deslumbramiento por la geografía aplicada, alejamiento de la sociedad, profesionalización creciente dela disciplina) tiene una conclusión clara: el descenso del número de alumnos interesados en cursar estudios geográficos en la universidad, hecho que alimenta un círculo vicioso de difícil solución. Si el ciudadano no percibe la utilidad social de la geografía (tal vez porque los geógrafos no hayamos sido capaces de transmitir dicha utilidad), no estará interesado en cursar estos estudios, y si no existen suficientes alumnos con una formación útil, es imposible que la sociedad valore nuestra disciplina. O dicho de otro modo menos divulgado: el prestigio social de la geografía en muchos países tal vez sería otro si los geógrafos preponderantes, o sea, los que controlan y tienen influencia sobre sus colegas y discípulos y en las altas esferas políticas, hubieran optado por el fomento de una ciencia progresista, comprometida con los más necesitados de la sociedad y de veladora de los procesos, generalmente ocultos, que transforman el espacio y se interrelacionan y evolucionan en él.

A este respecto, téngase en cuenta, a modo de ejemplo clarificador, que cuando se ha hablado del peso excesivo que la geografía académica ha tenido tradicionalmente en España (en detrimento de la geografía aplicada)y la aversión de la dictadura del general Franco hacia los geógrafos planificadores, no se ha valorado con suficiente convicción que dicha aversión se centraba en los colegas planificadores de izquierdas, ya que a los de derechas los aceptó, los utilizó y los hizo medrar, hasta el punto de ser estos individuos y las sucesivas generaciones de discípulos los que han detentado el control de la geografía universitaria española. Recuérdese en este sentido la activa participación de varios geógrafos vinculados al Opus Dei en la elaboración y redacción de los famosos Planes de Desarrollo durante la década de los años sesenta del siglo XX (Capel, 1976; Segrelles, 1998).

En el caso concreto de la geografía universitaria española, aunque el número de alumnos matriculados varía bastante según los años y el centro universitario de que se trate, la tendencia es inequívocamente a la baja. No faltan rumores que vaticinan a medio plazo la supresión de esta especialidad en algunas universidades. Y todo ello pese a la reciente elaboración de un Libro Blanco en el seno de la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE) con el fin de proponer un nuevo Título de Grado en Geografía y Ordenación del Territorio y su adaptación al sistema universitario europeo (Declaración de Bolonia), a la creación del Colegio Profesional de Geógrafos (Ley 16/1999, de 4 de mayo), al fomento de la geografía aplicada (Segrelles, 2002) o a la constante, deprimente y ridícula aparición de algunos geógrafos en los medios de comunicación creyendo y haciendo creer que así están más cerca de la sociedad. Pese a todas estas iniciativas, que consciente o inconscientemente demuestran una pretensión clara de adaptación a las nuevas exigencias, lo cierto es que la geografía continúa trabajando como si el mundo no hubiera cambiado y con una ausencia palmaria de una sólida base teórica y de contenidos profundos en sus construcciones intelectuales y en su discurso. En este sentido, poco puede esperarse de una universidad cada vez menos universal y cada vez más privada, que se centra en el mercado y se convierte en un ente productivista, pragmático y proclive a atender los intereses y las demandas de las empresas (De Sélys, 1998).

Todo esto invita a pensar que la geografía tiene ante sí un reto formidable que amenaza su supervivencia científica en muchos paísesdel mundo. H. Capel (1998) opina que la geografía debe seguir estudiándose porque existen problemas en el mundo actual que los profesionales formados en este campo pueden ayudar a estudiar y resolver y, asimismo, que nuestra disciplina debe prestar atención a la formación de profesionales que sean capaces de decir algo significativo sobre las interacciones entre fenómenos del mundo natural y entre éstos y la sociedad. Ante esta opinión, rápidamente surgen algunas preguntas elementales: ¿de qué problemas se habla?, ¿problemas de quién o de quiénes?, ¿cómo se detectan estos problemas?, ¿qué criterios se siguen para identificarlos?, ¿quién los selecciona y jerarquiza?, ¿qué grado de compromiso debe asumir el geógrafo ante la realidad social de su tiempo?, ¿influye la ideología en la percepción e identificación de los problemas, así como en su selección y jerarquía?, ¿hay diferencias en la forma de percibir la realidad social y en su grado de compromiso con ella si el geógrafo es de derechas o de izquierdas?

Es evidente que la respuesta a las dos últimas cuestiones no puede ser más que afirmativa, pues la ideología y la orientación política del geógrafo son determinantes no sólo para la identificación y selección de los problemas que se pretenden estudiar y resolver, sino también para la mayor o menor eficacia a la hora de responder a las demandas y necesidades de la sociedad, o por lo menos a las de los sectores más desfavorecidos de la misma, que son los que más precisan los conocimientos que puede proporcionar la geografía. En este sentido, no parece que a la derecha, a la luz de su tradición y de las políticas que suele desarrollar en cualquier país del mundo, le importen demasiado las demandas y necesidades de los más desfavorecidos de la sociedad, ni siquiera los problemas importantes del mundo actual si no se ajustan a sus intereses. Por lo tanto, aunque es un hecho real la existencia de multitud de geógrafos conservadores (incluso reaccionarios), que con sus estudios contribuyen a defender sus intereses de clase y a la reproducción del capital a través del control del espacio, se podría aventurar que desde el punto de vista teórico ser geógrafo y de derechas es algo intrínseca y conceptualmente contradictorio, ya que ambos términos albergan ideas y significados antagónicos. Si la geografía es fundamental para estudiar y ayudar a resolver los principales problemas que presenta el mundo de nuestros días y, además, debe estar atenta a las necesidades sociales, ¿cómo un geógrafo de derechas va a contribuir a solucionar estos problemas si forman parte de su esencia ideológica y contribuye a crearlos, profundizarlos y expandirlos con su voto, opiniones y actitudes? Si incluso muchos colegas de izquierdas de la vieja geografía crítica ya no cultivan los enfoques críticos y abordan temas que interesan a las empresas y a los gobiernos (es decir, estudian los temas de los actores hegemónicos y no los de los actores “hegemonizados”, dicho a la manera de Milton Santos en una entrevista concedida en 1998 a Ana María Liberali, vicepresidenta del Centro de Estudios Alexander von Humboldt),¿qué puede esperarse de los geógrafos que actúan y se declaran manifiestamente de derechas?

Los geógrafos de derechas son precisamente los que hablan de “hacer geografía”, en una alarde de empirismo pragmático y conservador, y dejar de lado el debate gnoseológico y las controversias teórico-metodológicas por ser, según ellos, propio de mentes calenturientas. Es imposible realizar mayor profesión de fe hacia una geografía elitista y de derechas, al servicio del poder y alejada de las clases sociales más necesitadas. ¿Son, por lo tanto, dignos de crédito estos geógrafos cuando afirman que la geografía que cultivan tiene vocación de servicio a la sociedad? ¿O simplemente se afirma este extremo porque resulta “correcto y oportuno”? Esto es lo que sucede en la web de un departamento de geografía de una universidad española (cuyos miembros se caracterizan por un generalizado conservadurismo) donde proliferan las alusiones al vínculo y la estrecha comunión de la geografía, su geografía, con la sociedad, situación que es radicalmente falsa, pues no resulta compatible este alarde social con sus posiciones conservadoras ante la vida y ante la ciencia que realizan, salvo que detrás del término “sociedad” se camufle el cultivo de una geografía retrógrada e incapaz de ejercer un compromiso efectivo con los más desfavorecidos, o lo que es peor, una geografía que esconde en muchos casos intereses inconfesables. Estos geógrafos conservadores son, además, los que insisten con ahínco en la inexistencia de los conceptos derecha e izquierda, en la desaparición de las ideologías y en el desprecio de la política, manifestaciones que ya por sí mismas indican bien a las claras cuál es la ideología de estas gentes. Es cierto que en el sistema capitalista, donde el poder lo proporciona el dinero, los conceptos de izquierda y de derecha se difuminan por estar sometidos a una dictadura económica, sobre todo por lo que respecta a la pseudoizquierda (como sucede con las socialdemocracias occidentales). Sin embargo, pese a la actual subordinación de la política a la economía, las ideologías, las izquierdas y las derechas seguirán existiendo mientras haya seres humanos que vivan a costa del trabajo y el sacrificio de otros seres humanos. El geógrafo de hoy en día debería tener claras estas ideas elementales y actuar en consecuencia si quiere que nuestra ciencia tenga utilidad social.

La geografía, como ciencia madre (o madre de las ciencias), está capacitada para develar los procesos de ocupación del espacio y las relaciones profundas que se establecen en él. Por lo tanto, un geógrafo comprometido, progresista, politizado, que asuma el verdadero alcance de la ideología, que emplee enfoques adecuados, puede contribuir a que la geografía ocupe el lugar que merece, se identifique con la sociedad y tenga ante sí un futuro mejor. Asumo que la hipótesis que aquí se plantea es arriesgada, pero valdría la pena tenerla en cuenta y debatir más sobre ella, incluso dedicarle un mayor esfuerzo de investigación, para poder demostrar de forma fehaciente lo que de momento solo es el esbozo de una reflexión personal.

BIBLIOGRAFÍA
CAPEL SÁEZ, H. (1976): “La geografía española tras la Guerra Civil”, Geo Crítica, nº  1, Departamento de Geografía Humana, Universidad de Barcelona, 35 pp.

CAPEL SÁEZ, H. (1998): “Una geografía para el siglo XXI”, Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, vol. II, nº 19, Departamento de Geografía Humana, Universidad deBarcelona, 10 pp.

COLANTUONO, M. R. (2001): “La enseñanza de la geografía: problemas y perspectivas”, 8º Encuentro de Geógrafos de América Latina, Santiago de Chile, marzo.

FUKUYAMA, F. (1992): El fin de la historia y el último hombre, Barcelona, Planeta.

INSTITUTO DEL TERCER MUNDO (2001): Guía del Tercer Mundo. El mundo visto desde el Sur, 2001/2002, Montevideo.

LUIS GÓMEZ, A. (1980): “El geógrafo español: ¿aprendiz de brujo? Algunos problemas de la geografía del paisaje”, Geo Crítica, nº 25, Departamento de Geografía Humana, Universidad de Barcelona, 44 pp.

McLUHAN, M. (1998): La galaxia Gutenberg: génesis del homo typographicus, Madrid, Círculo de Lectores.

McLUHAN, M. y POWERS, B. R. (1996): La aldea global, Barcelona, Gedisa.

O’BRIEN, R. (1992): Global Financial Integration. The End of Geography, London, Royal Institute of International Affairs.

ORTEGA VALCÁRCEL, J. (2000): Los horizontes de la geografía. Teoría de la geografía, Barcelona, Ariel.

SEGRELLES SERRANO, J. A. (1998): “La geografía y los usuarios de la investigación geográfica”, Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, vol. II, nº 30, 21 pp.

SEGRELLES SERRANO, J. A. (1999): “¿Tiene sentido actualmente una geografía marxista en la universidad española?”, Revista Geográfica Venezolana, nº 40 (1), Instituto de Geografía y Conservación de Recursos Naturales, Universidad de los Andes (Mérida), pp. 125-148.

SEGRELLES SERRANO, J. A. (2001): “Hacia una enseñanza comprometida y social de la geografía en la universidad”, Terra Livre, nº 17, Associaçao dos Geógrafos Brasileiros, Sao Paulo, pp. 63-78.

SEGRELLES SERRANO, J. A. (2002): “Lucesy sombras de la geografía aplicada”, Documents d’Anàlisi Geogràfica, nº 40, Universitat  Autónoma de Barcelona (Departament de Geografia) y Universitat de Girona (Secció deGeografia), pp. 153-172.

SÉLYS, G. de (1998): “La escuela,gran mercado del siglo XXI”, Le Monde Diplomatique(edición española), junio, pp. 28-29.

VIRILIO, P. (1997): “¿Fin de la historiao fin de la geografía? Un mundo sobre-expuesto”, Le Monde Diplomatique(edición española), septiembre, pp. 34-35.
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26 de noviembre de 2012

23 de noviembre de 2012

Informe de sismicidad en la Presa de Itoiz

Informe sobre la sismicidad en el entorno de la presa de Itoiz, en Navarra


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6 de noviembre de 2012

La orfandad de los sensibles


En geoburan se ha tratado de constatar una experiencia que a todos nos une y nos atañe, vivimos encerrados en una sola forma de existencia, ese camino contracorriente de la vida, la ambición por la ambición, cada vez más insatisfechos, infelices, dominables, cobardes, temerosos, más destructores con el medio que nos da la vida.

A donde nos está llevando todo eso, toda esa retórica ideológica, toda esa justificación de lo imposible, esa adoración, aceptación y justificación e indiferencia hacia la crueldad, hacía el sufrimiento presente y futuro de los pequeños y de las generaciones que vienen y vendrán.

Todo ese proyecto de más y peor, el hombre sin virilidad, acobardado, la mujer deshumanizada, perdida confusa y asustada, a donde se nos está arrastrando a los que no queremos contribuir a esto, que se está haciendo, en que se está pensando.
 
Consumo, oportunidades, nicho económico, innovación, agenda de contactos... es el mantra que se repite una y otra vez hasta doler en el sano juicio, una única dirección, una sola subjetividad entre siete mil millones de subjetivos, todos arrancados de su propia esencia para satisfacer una sola, un solo tipo de ser humano válido entre millones diferentes a él, millones de desheredados.

Lavado de cerebro, miles de hora de entrenamiento de destrucción para transformar a las personas en capital humano, convencimiento y adopción de ese rol, trabajo concluido, muerte y sustitución.

La rueda sistémica que no para mientras se incendia y toma conciencia, una conciencia desvariada, loca, tránsfuga de la realidad.

La orfandad de los sensibles, diseminados hacen lo que pueden, sin querer  morir bordean la línea de su propio sufrimiento, de aquel que es consciente de semejante suerte, la dicha entredicha del que ve un poco más allá y no quiere ver. La orfandad del que comprende y no es comprendido, del optimista real el cual huye del optimista del desvarío adorado por la economía del siglo XXI, que suerte la suya ser querido por la estupidez hecha norma y que a si misma no se soporta.

Carlos Javier Fuentes García. Licenciado en Geografía por el Universidad de La Laguna
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15 de octubre de 2012

Extractos de Humboldt


Las penurias que sufrió uno de los padres de la Geografía no fueron pocas, como así lo relata en el libro ‘Viaje a las zonas equinoccionales del Nuevo Mundo’. Rescato extractos de sus pericias en el ascenso al Teide de este ídolo.

“Hacia las tres de la madrugada partimos, alumbrados por el tenue resplandor de unas teas, hacia la punta del picacho. Se empieza la ascensión por la ladera Norte, donde el declive es enormemente empinado. A las dos horas llegamos a una pequeña meseta que por su situación aislada se llama Alta Vista. Allí se detienen también los neveros, es decir, los indígenas que van en busca de hielo y nieve para venderlos en las poblaciones vecinas. Sus mulos, más avezados a trepar que los que se alquilan a los viajeros, llegan hasta Alta Vista; los neveros tienen que transportar a hombres hasta allí la nieve recogida. Más allá de este punto comienza el Malpaís (…).” pp 19-20

“Tuvimos que abrirnos fatigosamente camino a través del malpaís. La cuesta es muy empinada, y los bloques de lava resbalaban bajo nuestros pies. Los escombros de la cima del pico tienen los cantos agudos, y con frecuencia dejan huecos; el explorador corre el peligro de hundirse en ellos hasta medio cuerpo. Por desgracia, la pereza y la mala voluntad de nuestros guías contribuyó no poco a agriarnos la ascensión. Eran perezosos en un grado desesperante; la víspera habían intentado convencernos de no pasar más allá de la estación de las rocas. Se tumbaban a descansar cada diez minutos; tiraban los trozos de obsidiana y piedra pómez que habíamos recogido cuidadosamente, y al fina resultó que ninguna de ellos había estado todavía en la cumbre del volcán (…).” p20

"El frío que pasamos en la cima del pico fue muy intenso, debido a la estación del año en que nos hallábamos. El termómetro señalaba a la sombra 2,7 ºC. El viento soplaba del Oeste, o sea, en dirección contraria a la que durante una gran parte del año lleva Tenerife el aire caliente que sube por encima de los ardorosos desiertos de África”. p24

Alexander Von Humbold, antes de realizar su viaje a Sudamérica, hizo escala en Canarias. Visitó Tenerife y ascendió el Teide a principios del siglo XIX. Su relato no puede ser más geográfico, paisajístico, más inefable pese a contar con palabras:

“La ascensión al Teide no tiene precisamente atractivo como materia para investigación científica; en cambio, sí lo tiene porque proporciona una sinfín de pintoresos encantos para quien sabe sentir la magnificencia de la Naturaleza. Describir estas impresiones es tarea difícil; nos agitan tanto más cuanto que hay en ellas algo de indefinido, como la inconmensurabilidad del espacio y el volumen, la novedad y la variedad de los objetos que nos rodean. Cuando un viajero tiene que describir las altas cimas de nuestro Globo, las cataratas de los grandes ríos, los tortuosos valles de los Andes, corre el peligro de fatigar al lector con la expresión monótona de su admiración. Yo estimo más ademado, para los fines que persigo con esta crónica de mi viaje, pintar el carácter específico que caracteriza cada paisaje (…).” p22



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8 de octubre de 2012

Análisis del verano 2012 en las series meteorológicas de Tenerife



William Hernández Ramos. Licenciado en Geografía por la ULL
Fuente: Aemet. Elaboración propia
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Precipitación en La Laguna en septiembre de 2012


PRECIPITACIONES EN LA LAGUNA EN SEPTIEMBRE
El mes de septiembre en la estación C447A, correspondiente al Aeropuerto de Los Rodeos ha vuelto a dejar un importante registro de torrencialidad.. El presente año 2012, es, con mucho, el más seco de la historia, sin embargo ha sido el segundo mes más lluvioso del actual año, con 43 mm, sólo superado por el mes abril (52,5 mm). No obstante, la sensación de sequía sigue latente y más de la forma en la que se ha producido la lluvia en la estación. Una vez más la concentración espacial y temporal marca la tendencia. Desde su nueva ubicación en el año 1976 en la que los registros han variado ligeramente, tan sólo en dos años se han producido precipitaciones tan intensas, aunque con una diferencia, la cantidad precipitada no había sido tan alta como en el pasado mes de septiembre. En esta caracterización hemos obviado los meses en los que la precipitación ha sido insignificante, con valores de unos pocos milímetros.

Este pasado septiembre ha sido el tercer mes con un porcentaje de concentración alto, tomando en consideración una cuantía de la precipitación igual o mayor a 20 mm. El 87,7% de la lluvia caída se produjo un mismo día, esto es, de los 43 mm, 37,7 mm cayeron el pasado día 27 de septiembre. Sin embargo, no supera el hito de la nueva ubicación de la estación C447A, establecida el 23 de febrero de 2000, en que los 28,3 mm de lluvia cayeron el mismo día, es decir, el 100% de la lluvia. El segundo mayor registro quedó establecido un año más tarde, es decir, el 7 de febrero de 2001. En aquel entonces de los 25,3 mm de lluvia del mes de febrero, 22,5, esto es, el 88,9% se produjo el día 7 de febrero. Por tanto este mes de septiembre de 2012 es el tercer mes con mayor índice porcentual de concentración pluviométrica de la historia de la estación, siempre teniendo en cuenta el valor de salida, es decir, igual o mayor que 20 mm.



Hubo en mes en el que la cantidad de lluvia precipitada fue mayor a la del pasado septiembre de 2012; ocurrió con la estación C447A en su anterior ubicación, en la parte noroeste de la pista del aeropuerto. Sucedió en octubre de 1968. Entonces la cantidad de lluvia caída fue de 60,2 mm, de los cuáles, un 87,5% se produjo un mismo día, el 28 de octubre con 52,7 mm.

El motivo de esta criba obedece al deber de desestimar los valores inferiores que, en buena medida, tiene lógica que caiga toda o su mayor parte en tan sólo unas horas de un mismo día, de un mes determinado (por ejemplo 0,2 mm, el 100% de la lluvia cayó el 12 de julio de 2008). Ha habido meses en que la lluvia caída ha sido superior a la de este pasado mes de septiembre, pero su concentración espacial no ha sido tan significativamente alta como la comentada anteriormente.

Por último, el mes de septiembre de 2012 fue el tercero más lluvioso de los meses de septiembre, tan sólo superado por 1980 con 78,2 mm; y 1984 con 99,7 mm de lluvia. 



Fuente: Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Elaboración propia
William Hernández Ramos. Licenciado en Geografía por la ULL


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3 de octubre de 2012

Democracia 2.0


 Estamos en un punto de inflexión. El que tenga esa duda, el que no lo vea, es que no lee lo que ha de leer o quiere torcer la vista hacia otras cuestiones. Los acontecimientos de los últimos días, desde la manifestación del 25 de septiembre, hasta las otras dos en los siguientes días, junto a las declaraciones del presidente electo loando a la mayoría silenciosa que no se manifiesta; y tras un fin de semana algo raro, este comienzo de semana está siendo un hervidero de declaraciones de todo tipo que no hacen sino alentar el pesimismo y la afirmación de que estamos en un momento culmen en la democracia de esta nación donde residimos.

Esta semana he leído varios artículos de los periódicos más importantes de España, algunos, como siempre, opacos o menospreciando la situación, dando más importancias a cuestiones baladíes.

Hablar de forma negativa de los derechos que nos da la Constitución por parte de la delegada del Gobierno no hace más que reforzar la teoría de un momento especial desde que comenzara la crisis hace ya un lustro. Esta insalvable, inagotable crisis está dejando un reguero de cinismo y sobre todo una pujanza de la oligarquía política que se jacta de sus ideologías, no tan afanadas como Aznar, más silenciosas, pero igual de peligrosas. Porque es peligroso incitar a un posible cambio en la Constitución aunque sea por medio de una Ley Orgánica para impedir al pueblo manifestar su opinión en la calle. Esto me hace pensar en multitud de leyes que están jalonando, no sólo en España, sino en otros países del mundo, donde la ridiculez de algunas leyes llega a lo burdo, absurdo, ridículo y todos los sinónimos que se quieran. Pero es importante lo que declaró Cristina Cifuentes el martes 2 de octubre. Sienta un precedente peligroso.

La pasada semana la presidenta de la Comunidad de Madrid dijo que habían demasiadas manifestaciones –es la voz de un pueblo, y la voz nunca es demasiada-, a lo que la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes dijo horas después algo así como ‘así es la ley’, para luego dejar la machada de que la ley “es muy permisiva y amplia” con los derechos a manifestación y reunión. Me parece tremendamente peligroso sólo el hecho de mencionarlo. Peor y más atemorizador es incluso elucubrar un plan de modulación de la ley para “racionalizar el uso del espacio público”. Es peligroso aunque lo haya disfrazado por Ley Orgánica y no como un cambio de la Constitución. Todos sabemos que lo que subyace de ahí es la prohibición de manifestaciones en contra del gobierno y sobre todo legitimar toda acción exagerada de las fuerzas de seguridad del Estado.

Según revelaba Radio Nacional de España, en lo que va de 2012 ha habido entre 2.200 y 2.700 manifestaciones. Claro que, Ana Botella lo circunscribió a un problema de operatividad de la ciudad de Madrid, pero no hay que engañarse. Abramos los ojos y veamos que este gobierno, el que la mayoría votó, está buscando el método para silenciar a la minoría, o a la mayoría que perdió, o en general a todos, incluso los que les votaron y están disconformes porque se sienten engañados. Eso ocurre con el fascismo y la oligarquía, quieren tener todo el poder, corromperse, degenerar, especular con sólo un propósito: ganar.

Lleva hablándose de la Constitución cierto tiempo y en cuestiones puntuales. Recuerdo que intentaron tocarla para permitir que una mujer fuera monarca. Estos días he leído otros artículos en los que se intentaba precursar una modificación de la Constitución para convertir España en un Estado federal, puesto que el Partido Socialista y otros grupos afines ven que las Comunidades Autónomas tienen excesivas competencias que hacen que el poder no esté centralizado o esté más difuminado.

Días más tarde, casualidad o no, otros políticos vuelven a hablar indirectamente de la Constitución. Es, probablemente, lo más sagrado que tenemos las personas de a pie, la que nos da derechos, privilegios, la que nos hace iguales frente a la ley –al menos eso dice-. Tocar o hablar siquiera de modificar bajo Ley Orgánica el derecho a reunión y manifestación es un claro delito contra la libertad de expresión, algo que viola la libertad, es anticonstitucional, vil y cruel en este estado bélico-económico que atravesamos.

Pero ahora se está utilizando otra estrategia, una que es además peligrosa como es el hecho de difamar, de hacer culpables a quienes no lo son. No voy a defender a la minoría de la minoría que acaba a golpes con la policía. Porque las decenas de miles de personas que se manifestaron no sólo en Madrid, sino en el resto del territorio desde el 25 de septiembre, sí intentaban dar un golpe de Estado, pero lo hacían con un no a la violencia –exceptuando a los bárbaros ya mencionados que no representan a nadie-; lo hacían sentados, o cogidos de la mano, abrazando el Parlamento. Los oligárquicos de la política patria tienen miedo porque se les está yendo de las manos. Sus figuras ya no son inviolables. Hasta alguien de derechas tiene reservas hacia las acciones del Gobierno. El hecho de comparar la manifestación con un golpe de Estado, aunque exagerado y hasta  exacerbado, no deja de ser en parte cierto, pero no es algo malo…al menos no es malo para la mayoría silente que no puede salir a la calle por motivos varios. Creo que hacen faltan más manifestaciones, hacen faltan más actos como el del Parlamento, hace falta que los políticos pasen miedo, da igual que sea de derechas o izquierda, que cobre seis mil euros o no cobre nada. La clase política ha de asumir las consecuencias de sus actos. A todas estas, hubo dos parlamentarios, uno del PP y otro del PSOE que afirmaban que la clase política son los ciudadanos. Es falso y es una manipulación de la información, ya que hay muchos políticos que acceden a través de contactos, de enchufes o por medios bastante oscuros. Otros no, pero meterse dentro de la política tiene sus consecuencias y en una etapa en donde no gobierna un partido o una ideología, sino aquello que se han empeñado a llamar la troika, ese triunvirato formado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, se exige rebeldía y mirar otros ejemplos, el primero: Islandia.

Como decía al inicio, estamos en una etapa importantísima, donde bajar la cabeza, agacharse y trabajar más no implica tener menos problemas, significa estar sometido a una dictadura democrática, una dictadura que no mata, que no es despótica, es una dictadura de buenas formas y malos modos, una dictadura disfrazada de cinismo oligárquico. Puede ser dictadura y democrática al mismo tiempo. De hecho lo es porque aunque el actual gobierno fue elegido por la mayoría, éstos a su vez, optaron por elegir como soberano a la troika y, por ende, han promovido que la dictadura del capital sea la que ‘gobierne’ nuestros actos. Y el Gobierno títere de esa troika no quiere permitir que nadie se salga del tiesto, ya que una masa enfurecida no es el mejor escaparate financiero. Hay que procurar que la dictadura sea efectiva con el que está trabajando para pagar la hipoteca o incluso, el que trabaja simplemente por alimentos y no acabar en la miseria.

Demonizar, criminalizar, estereotipar a los manifestantes pacíficos es una forma de manipulación del Gobierno. Es un ejemplo de vanidad, de mirarse a un espejo y verse a si mismo. Es el egocentrismo oligárquico en su máxima expresión. Esta es la etapa que estamos pasando. La cosa seguirá empeorando mientras a los iluminados de turno se les ocurre que una manifestación en contra de los recortes y del Gobierno, en vez de ser causa de escucha, sea un quebranto de las leyes públicas, de movilidad y demás. Pasan por alto que esos problemas de movilidad, en algunos casos han tenido que ver con huelgas.

Por último, el presidente alabó a la mayoría silenciosa que no se manifiesta. Sin saberlo entonces, ahora sé que es un guiño al expresidente estadounidense Richard Nixon, quien llegó al poder poco después del asesinato de JFK por no querer entrar en guerra en Asia. Posteriormente se produjeron un buen montón de manifestaciones en contra de la guerra y Nixon alabó a la mayoría que no se manifestaba y que, en teoría, apoyaba la entrada en la guerra. No es buen ejemplo Nixon, ni la política de EEUU, ni los métodos que utilizó el gobierno de entonces para sacar del poder a JFK…no es buen ejemplo aquella frase ni aquel guiño ‘simpático’ a uno de los mayores peleles de la historia de la política de EEUU.

Estamos entrando como un lobo matando ovejas en la represión. Estamos retrocediendo unos treinta años. Todos los derechos y libertades por los que muchos lucharon entonces, se están quedando en nada al lado de un gobierno que quiere reprimir, acallar, que no se esfuerza en nada que no sea mantenerse hipócrita y cínico en las convicciones de sus intereses políticos, ideológicos y hasta personales.

Bienvenidos a la dictadura de la anti-democracia o ‘Democracia 2.0’

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27 de septiembre de 2012

Recuperar el deber de la Desobediencia Civil


No debemos olvidar que la Geografía es, ante todo, una ciencia social, y como tal ha de preocuparse por el ser humano y su relación con el entorno. El entorno, muchas veces tratado como paisaje, como ente natural, como sistema abiótico o sistema de interrelaciones, en síntesis, como algo, si se quiere, externo a la sociedad. Pero no es así. Existe la Geografía Urbana, la Geografía Social, Geografía de la Población, o, en líneas generales, la rama llamada Geografía Humanista. Todas ellas intentan dar un salto cualitativo al estudio de la sociedad en la que vivimos desde diferentes frentes.

Pienso que no es descabellado escribir como geógrafo sobre los hechos que acontecen desde hace ya más de un año en España. Oh, Hispania o Ish Fannim (Isla de conejos como la llamaban los fenicios). Esa Hesperia de antes, aquella cuyos griegos llamaron así por interpretar esos pagos como el Paraíso Terrenal. De aquello hemos pasado al mismísimo infierno. Un averno de silencios, de sinsentidos y sinsabores. Una historia lustrosa de aquel Imperio que llegó a atemorizar y masacrar otras culturas, particularmente la americana. No fue esto algo implantado por los españoles. La barbarie fue cruenta y habitual en los conquistadores de antaño que navegaban auspiciados económicamente por las casas reales, monarcas, muchos absolutistas y despóticos con ansias de riqueza y poder a cualquier precio. Como digo, aquella Iberia no fue forjadora de barros ni lodazales de violencia, fue una más de entre otros imperios. En retrospectiva, España es un cúmulo de historias varias que ha sabido concretarse en una, vamos, que no todos estamos por la labor de reconocer a España única y sin fracturas; claro que, ¿qué país puede decir que es así? Pues muchos. Muchos países pueden permitirse el lujo de ser más patrióticos, ensalzar más su nacionalismo en la mayor parte de su población. Países que fueron sometidos durante décadas y décadas y que instigaron en su furor interno un gran rechazo a su metrópoli. A veces, para qué engañarnos, ni aún así logró ser proclamados como un solo territorio por parte de toda la población. En el siglo XX España vivió la rémora de una dictadura, antes una, más ‘dulce’, pero dictadura al fin y al cabo (Primo de Rivera) y en esas mismas, una República que muchos recuerdan como odisea, utopía y paraíso terrenal de los ciudadanos de esta vasta tierra llamada antes Hesperia. Yo no lo viví y ahora me encantaría tener una máquina del tiempo que me permitiera viajar y vivir en primera persona todas aquellas circunstancias para comparar con lo que ocurre ahora.

España vivió soterrada, subyacida por la dictadura el peor conflicto bélico a nivel mundial, hasta el actual conflicto mundial, no bélico, sino económico del que ya hablaré. Con el retraso tecnológico, laboral y social España creció al ralentí y a la sombra del continente. Una sombra relativa, claro, porque esta nación, siempre mirando con recelo a los más fuertes, se quería parecer a poderosos. Quería intentar volver a ser aquel imperio, aquella impronta, aquella Madre Patria…hoy, huérfana de aquellas huestes. Sin embargo, Europa también era las entonces Yugoslavia y Checoslovaquia; pero también Hungría, Bulgaria, Austria, Suiza, Grecia, Portugal y otras muchas naciones que, con problemas, también vivían a la sombra de las grandes potencias europeas. Pero España quería más. Siempre quiso más. El fin a la dictadura hizo subir al trono a un Borbón. Los borbones, en la sombra desde hacía casi medio siglo, volvió a ver España desde el trono desde el que había sido fulminado en los años treinta del siglo pasado con Alfonso XIII, vio su ‘minuto’ de gloria tras el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Me niego a hablar de los borbones y de darles más crédito a su ya abismal descrédito. Viven de las rentas, tan sólo baste decir eso.

Esta historia se escribe poco a poco y muchos ya la conocen. Desde la transición hasta la gloria de la pujanza económica y el cenit del turismo que hizo que el reino de las Hespérides, a fines del siglo XX fuese el Paraíso Terrenal para muchos seres que buscaban las divinidades del clima, por qué no decirlo, de su particular economía.

Pero no engañemos más. España nunca fue una grande, libre e indisociable. Los conflictos de los vascos y los catalanes amordazaban a un país que entonces miraba a otro lado porque…porque a todo el mundo le iba bien. Se estaba educando en aquello que llamamos Estado del Bienestar y que hoy suena a ambigüedad, pero es de lo más retorcido. Así fuimos educados. Educados en las facilidades sociales, tecnológicas, mirando, si acaso de reojo al pasado reciente, a veces ni eso. Manipulando en algunos casos ese pasado. Estado, banca y medios de comunicación iban en una sola dirección y los ciudadanos, por qué no decirlo, no miraban más allá de eso. Todos estaban con aquella rutilante y presumida tradición de tomar una siesta. A esa siesta luego le dieron cloroformo y la mayor parte de la población continuó dormida cuando, ya en el siglo XXI, comenzaron a ver que algo fallaba. Cuando alguien alertó de los problemas de las futuras pensiones, se miró a otro lado. Cuando alguien dijo que en unos pocos años el Estado iba a ser insolvente, se miró hacia otro lado. Cuando alguien vaticinó que se rompería la burbuja inmobiliaria, se miró hacia otro lado. En definitiva, todos miraron…pero si acaso a la caja tonta y a otros asuntos de distracción y atemorización de la población. Contando con la ayuda de los medios, el temor a otras cuestiones soslayó y hasta solapó los problemas principales que ya se veían venir y que nadie, ni tan siquiera yo, pudo ver.

Nadie se dio cuenta de lo que iba ocurriendo en Euskadi. Cuando alguien dijo que en España se incumplían los Derechos Humanos por tortura, nadie hizo nada. Estaban durmiendo la siesta de los noventa. Cuando el hoy líder de la oposición fue acusado de perpetrar numerosos casos de tortura y persecución a civiles por presunta -y sólo presunta, pocas veces demostrada-, pertenencia a la banda Euskadi Ta Askatasuna (ETA), todo el mundo hizo caso…omiso. Las manifestaciones en el País Vasco o Cataluña sólo merecían una reseña. Allí ya se vivía algo, ya se comenzaba a gestar el fin del sentimiento patriótico hacia una España cruel, hipócrita, falsa y despótica. Lejos de hacer autocrítica, el ciudadano de a pie atacó verbalmente a aquellas personas, ciudadanos legítimos de su territorio, los difamaron, se pusieron del lado del caciquismo político que reina en este país desde hace ya treinta años.

La política del terror, en realidad, no acabó con Fernando VII, ni con Primo de Rivera, ni con Franco, ni tan siquiera con la democracia acabó el terror. Que se lo digan a los  miles de personas que han muerto por el clamor irracional de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en sus múltiples manifestaciones a lo largo del territorio patrio. En casi todos lados hubo mártires que dejaron su vida por el sinsentido del Estado a mantener unida, callada o adormilada esta casa de nombre país. En su momento, no hace muchos años también hay que decirlo, Amnistía Internacional y otros entes denunciaron los hechos. Aconsejo que quien pueda lea o se baje el libro ‘Manual del torturador español’ de Xavier Makazaga. En sus primeras páginas escribe lo siguiente “según los informes publicados por la Coordinadora para la prevención de la tortura: En el Estado español al menos 5.686 personas denunciaron haber sido torturadas o sufrido agresiones y/o malos tratos cuando se encontraban bajo custodia, policial o penitenciaria, entre los años 2001 y 2008. Y estos datos no son la totalidad de las agresiones constatadas por la Coordinadora. Son numerosos los estudios e informes internacionales que denuncian la persistencia de la tortura en el Estado español. Los últimos han sido publicados por Amnistía Internacional en noviembre de 2009, y, poco antes, por el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa, publicado en julio de 2007, pero correspondiente a la visita que el CPT efectuó al Estado en diciembre de 2005”. Los datos siguen jalonando este libro que, todo que decirlo, habla mucho de los etarras que del resto de personas. Sin embargo, este hecho no ha de enmascarar la realidad de las cosas que están ocurriendo en España hoy día.

Enlace al libro:

Lo que ocurre es que se está atropellando a las personas de a pie, ocurre que estamos en un Estado sin sentido, ni sensibilidad. Que el cinismo está tan alto que alcanzó cotas inimaginables. Que la siesta ciudadana está durando demasiados años. Que el gran público desconoce cosas que han de conocer, algo tan básico como lo que Henry David Thoreau llamó ‘El deber de la desobediencia civil’. Pondré aquí el inicio de éste libro suyo que comienza así: “De todo corazón acepto el lema de que ‘el mejor gobierno es el que gobierna lo menos posible’, y me gustaría ver que esto se lograra pronto y sistemáticamente. En la práctica significa esto, en lo que también estoy de acuerdo: ‘El mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto’; y cuando los hombres estén preparados para él, ese y no otro será el que se darán”.

Enlace al ensayo de Thoreau:

Las protestas realizadas desde el pasado año hasta las de hoy en contra del gobierno no hacen sino desentrañar que vivimos en la Tercera Guerra Mundial, una confrontación no belicista sensu stricto, una batalla que es económica y que es peor que las otras porque avanza lentamente, sin prisa, sin pausa, sin fin y sin distinción del tipo de personas. No conoce sino una sola ideología: el dinero. Es el peor enemigo porque por él se hace todo, hasta engañar al que ya amaneció engañado, al más listo y al más tonto. Da igual, todos estamos metidos en esa cruenta batalla mundial.


Pero este territorio me recuerda cada vez más a otros escenarios, particularmente Grecia, cuyas acciones ciudadanas se menosprecian, se describen en un mero titular a mitad de periódico como para no dar demasiadas ideas al personal patrio. No tiene más culpa el gobierno que aquellos ciudadanos que depusieron a la anterior Administración, culpándolo de todos los males económicos para poner precisamente a un ejecutivo cuya ideología aborta históricamente casi cualquier preocupación del ciudadano de a pie. Ya lo había hecho bastante mal el anterior presidente y demás esbirros, así que lo sucedido tras las elecciones generales del pasado año no fue sino una fustigación, una autolesión del ciudadano español que, dormido, aletargado o directamente despistadísimo –por ser suaves-, no vio que el problema no era de gobierno, sino de sistema y que al votar lo que votó, legitimaba el sistema y lo seguirá haciendo válido hasta que no deje de pensar en si lo que ocurre es blanco o negro. Porque nos cuesta ver que lo simple en realidad es muy complejo y como tal, conviene pararse a pensar. Muchos no quieren pensar sino actuar y echarse a dormir de nuevo. Intentar sobrevivir de nuevo bajo el techo del Bienestar Social y punto. 

Un 20 de octubre de 2011 la banda terrorista ETA anunciaba su alto al fuego y el fin de toda acción violenta. Quien sepa algo del tema sabrá que lo que hoy día es ETA, no es más que un instrumento más del gobierno y demás esbirros para mantener controlada a la prole. ¿O qué pasa, es que hace un año merecía matar por la libertad de Euskalherría y después del 20 de octubre ya no valía la pena? Le entrada de Bildu a grandes ciudades como Donosti fue algo así, a mi parecer, como la justificación del alto al fuego por parte de ETA. Pero las condiciones, creo que no han cambiado, o si lo han hecho, no ha sido efectivo. Ahora para controlar a las masas sirve sobre todo otra clase de miedo. Ya el terror o el terrorismo no sirve para ganar elecciones, hoy la batalla es del dinero y del poder. ETA ya tiene su parte de poder, pero, como todos, hoy día carece de medios y eso le da, cuanto menos, el beneficio de la duda. Esto da sobre todo un premio a esos gobiernos que se han contradicho una y varias veces, que se han criticado entre ellos por pactar o no, por hablar o no, por negociar o no cuando ellos saben que han calcado sus estrategias obviando los matices.

Si hoy día estamos sitiados, si no hay empleo, si no hay dinero, si no podemos estudiar o si hacerlo nos sale más caro, si llenar la cesta de la compra cuesta mucho más, si ya no nos podemos permitir ciertos elementos fundamentales, no nos engañemos, la culpa es sólo nuestra, mía, tuya y seguro que la de tu vecino. Es una obviedad decir que la culpa es del gobierno de turno, ahora más títere que nunca del Banco Central Europeo y demás entes financieros.

Paradójicamente hoy día se viven casi tantas protestas como hace treinta años, sin embargo el sistema, a diferencia de entonces, no se mueve. Hace unos lustros, salían a la calle miles de personas contra el terrorismo, hoy salen contra el sistema, contra el gobierno y contra los políticos, eso sí, la cuantía de los manifestantes puede que sea inferior por verdad absoluta –porque el resto está tomando la siesta- o por verdad relativa –porque las cifras de manifestantes interesan que sean a la baja-. Pero seamos buenos con nosotros mismos y digamos que salimos a la calle, y no sólo eso, además hacemos huelgas generales, empatizamos con tu vecino del tercero que antes te caía mal porque era de una ideología opuesta a la tuya, pero claro, como ahora ambos estáis sin trabajo o como mal menor, a ambos os han bajado el sueldo y ya no sois mileuristas, lo acatas y hasta tenéis un recurrente tema de conversación que ya conviertes hasta en banal.

Y como decía, salimos a la calle y nos manifestamos. Entonces aparecen los cuerpos de seguridad del Estado porque claro, no es lo mismo manifestarse en contra del terrorismo, aunque tengas muchas ganas de patearle el culo a alguien; que manifestarse contra el gobierno. No es lo mismo para los gobernantes aunque el resultado y la acción sean, además, idénticos. Por más que seas pacifista, que te sientes callado y no digas ‘esta boca es mía’, por más que sólo quieras añadir estadísticamente tu presencia a una protesta, según la policía, eres una amenaza. Y lo eres porque amenazas a la oligarquía, es decir, el poder de unos pocos, que en cifra porcentual con respecto al total de la población no supone ni un 1% del total. Son ellos los que lo manejan –incluida la oposición- y no van a permitir que tú, pobre currito multiplicado por cien, más todas tus circunstancias –estás en paro tú y los cuatro miembros de tu familia que no tiene dinero para comprar comida y tiene que subsistir con ayudas mínimas y hasta de caridad -, le quiten el poder y el mando que suponen, ya no llegar a presidir un país, sino a ser el principal opositor (al presidente saliente que no se vuelve a presentar le dan una prestación millonaria hasta el final de sus días –con esta premisa hasta yo me dedicaría a la política aunque tuviera que estar en la oposición-).

Si sumamos todas las huelgas y manifestaciones del último año y medio, así como su repercusión, estaremos hablando del movimiento social más importante, ya no sólo de este siglo, sino uno de los más importantes del siglo pasado. Porque desde que comenzó la protesta aquel 15 de marzo de 2011, hasta el pasado 25 de septiembre de 2012, las protestas no han parado. Yo recuerdo con gran entusiasmo la protesta de los mineros que caminaron la geografía española para presentarse en la capital de este triste reino y que acabó, como no, en batalla.

Hete aquí lo importante: las batallas. Porque si solipsistamente eran “importantes” las conquistas de siglo XV, más importantes son aún estas batallas callejeras en las que el ciudadano de a pie protesta contra su sino de ser una mera estadística en un vasto territorio. Y en consecuencia, los cuerpos de seguridad del Estado, normalmente con un punto extra de altanería y que loan a los que más mandan, atacan porque para eso han sido preparados y más concretamente los antidisturbios, unos auténticos rompecalles que no tienen el más mínimo sentido del decoro y la coherencia. Aconsejo que vean este pequeño vídeo para que sepan a lo que me refiero:

Video sobre los antidisturbios

Es del todo punible lo que hacen pero eso no es ni tan siquiera lo malo, porque en un Estado democrático y con unos principios legales, tendría que juzgar a aquellos miembros que maltratan al ciudadano por ejercer lo que es constitucionalmente una libertad. Tras lo ocurrido en el día de ayer, 26 de septiembre de 2012 en Madrid por los antidisturbios, de nuevo Amnistía Internacional ha querido pronunciarse:

“Amnistía Internacional lleva tiempo pidiendo al ministerio del Interior que apruebe una normativa sobre el uso de las pelotas de goma en la dispersión de algaradas. En anteriores informes, Amnistía ya ha lamentado la falta de regulación sobre la actuación de los antidisturbios. Suscita preocupación, también, que los supuestos abusos no se investiguen adecuadamente, ‘llevando a una impunidad por parte de los agentes que cometen excesos’. Entre lo que más preocupa a Amnistía Internacional se destaca que no existen "mecanismos efectivos de rendición de cuentas, que en el caso de que se produzcan actuaciones desproporcionadas, como que la policía pegue fortuitamente a una persona que no está haciendo nada, no hay respuesta judicial".

Noticia y vídeos de la ‘represión’ policial:

Lo peor, es que seguimos dormidos como sociedad, incluso dormimos como individuos, prejuzgamos o sojuzgamos si llevamos a cabo acciones encaminadas a corregir estos casos. Lo peor es que un día después de lo sucedido, todo sigue tan normal. El presidente, lejos de mostrarse como lo que es, un Jefe de Estado, alza la voz como si un aficionado a un deporte cualquiera fuera y declara: “Permítanme que haga aquí en Nueva York un reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiestan, que no salen en las portadas de la prensa y que no abren los telediarios. No se les ve, pero están ahí, son la mayoría de los 47 millones de personas que viven en España. Esa inmensa mayoría está trabajando, el que puede, dando lo mejor de sí para lograr ese objetivo nacional que nos compete a todos, que es salir de esta crisis”, ha declarado, en referencia a las imágenes de los “indignados” españoles que proliferan en los medios de comunicación internacionales. ¿Es o no una fivrolidad y una provocación?


Y el colmo de todo esto lo escribe el secretario general del llamado Sindicato Unificado de la Policía (SUP), José Manuel Sánchez Fornet, al que, por cierto, no le ha caído nada por ejercer su derecho a la libertad de expresión, siendo su libertad, un libertinaje, puesto que su libertad acaba con sus ataques hacia los que debería defender. Este ‘señor’ (por cortesía le diré así), escribió en su libertinaje el 25 de septiembre lo siguiente:

"Para los de las identificaciones: no las llevan y apoyamos que no las lleven ante organizaciones violentas. Leña y punto".

"Los pijoprogres de IU, esos que en ayuntamientos permiten a sus policías locales acosar a jóvenes con perros, cachearlos y multarlos si llevan hatchís han hecho sus pinitos", ha comentado en Twitter.

Tampoco ahorró críticas explícitas hacia los manifestantes, a quienes se refirió como "aprendices de revolucionarios de pacotilla que mañana irán a su trabajo a ser explotados por su jefe y dirán "si bwana".

"Las jaurias de sectarios nunca me han preocupado, y menos en la red. Apoyo la actuación de UIP" –Unidad de Intervención Policial-, aseguró. "Esos sectarios que dicen que lo único malo son los manifestantes heridos y no se acuerdan de los policías son energúmenos, rojos energúmenos".

Fuente:

Esta no es una historia con un final feliz. No lo es porque volveremos a nuestras vidas, algunas, muchas o todas insulsas porque no habremos siquiera dedicado un minuto, ya no a pensar, sino sobre todo a ejercer nuestro derecho a la acción. Precisamente hay una ley, la tercera Ley de Newton que dice que “Toda acción tiene una reacción igual y opuesta”. Nosotros no hemos hecho uso de esa reacción, ni nosotros como individuo, ni nosotros como sociedad, ni tan siquiera nosotros como nación. Somos lo que hacemos y si no hacemos nada, no somos nadie. Después de todo lo sucedido, de todo lo que sigue sucediendo, después de ver cómo de manera flagrante nos está azotando la oligarquía política, seguimos olvidando qué somos, quiénes somos, lo que podemos o no hacer. Olvidamos la historia, ignoramos lo aprehendido, seguimos durmiendo o procrastinando mientras olvidamos que tenemos un derecho y sobre todo un deber cuando nos están robando todo. Tenemos un deber hoy día, un deber que no ejecutamos por lo viles y degenerativos que somos como sociedad. Ese deber que a muchos parece no decirles nada y cuya historia está olvidada, ese deber, tiene dos palabras: “DESOBEDIENCIA CIVIL”.

Escrito por: William Hernández Ramos. Licenciado en Geografía por la ULL. 

Otras fuentes. Imágenes:

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26 de septiembre de 2012

Buscando el Sur


Durante este viajante estío he estado leyendo el libro ‘Buscando el Sur’ del tinerfeño Román Morales que estoy convencido de que muchos conocerán. Sin ánimo de ejercer de mal pirata ni nada por el estilo, quiero rescatar algunos pasajes de su inefable obra que, gracias a un amigo –Airam-, me ha dado horas, días y semanas de aventuras sentado en los diferentes lugares donde he hecho noche. He aprendido de geografía a través de las palabras de este hombre. Lo que más me sorprende es haber tardado tanto en descubrir esta obra. Estos escuetos párrafos no son los mejores, ya que lo mejor de todo es poder leer este libro, sin embargo estos pasajes que rescato de una u otra manera me calaron muy hondo, aquí se los dejo para que se deleiten, para hacer promoción de literatura tinerfeña y de este aventurero digo de los Cook, Humboldt, Magallanes o Colón.

“Andar alguna vez sólo por eso, sentir la temblorosa pulsación de los caminos con las respiraciones sumergidas del campo en el invierno. Caminar sin otro rumbo que la propia vida y así como la multitud del viento trajo hojas, lianas, zarzas y enredaderas. Así, junto a tus pasos, va creciendo la tierra. Oh viajero, no es pena, ni silencio, ni muerte lo que viaja contigo sino tu mismo con tus muchas vidas…”

Pero de pronto me he encontrado frente a mi cósmica soledad de errabundo ser y no tengo  un solo argumento, un solo beso con el que defenderme. Estoy solo en mi propio planeta quijotesco, desamparado de cualquier  compañía estable, durmiendo  con mis propios fantasmas que hoy andan enloquecidos, queriendo torturarme. Me he sometido a este viaje para tejer colores e investigar la morada del cóndor y del hombre olvidado, convencido de que ésta sería la vivencia que me aclara la sustancia humana de mi paisaje interior. Pero hace semanas que he caído en barrena. Mi pirata libertario se ha desembarcado, enclaustrándose en la taberna de los vinos ácidos que tienen ese sabor de horror metafísico… ¡Mi pirata, mi pirata! Mi pirata anda no queriendo saber de mares ni de vientos: se ha tornado pueril y vencido.

Miro al fondo de este pozo propio y siento un vértigo frío circulando por las habitaciones oscuras de mi alma ¿qué coño hago caminado día tras día como un número perdido? ¿Hacia dónde conduzco mi careta existencial? Soy el lobo estepario de Herman Hesse, el enemigo de sí mismo que se mortifica el cráneo inútilmente. Deseo abandonarlo todo y volver a la cultura sedentaria de la que procedo, a los relojes maquinales, hacer lo que hacen el resto de los hombres que pagan impuestos y hacen el amor sin flor ni poesía.

Exijo una mujer que me abrace perpetuamente, exijo un padre y una madre, exijo un amigo que me acompañe la vida, una casa donde celebrar fiestas y lecturas. Exijo ser un hombre absolutamente normal que se encamine hacia la muerte con su biografía vacía, sin sueños pero sin preocupaciones. Quiero gritar y no tengo voz, quiero dejar este viaje abstracto…hasta aquí he llegado, no daré un paso más. (pp225-226)

Estoy robustecido, vuelvo a creer en el camino. Esta mañana comencé a caminar desnudo sobre la playa. La maresía vaporosa regaba el aire y el sol se iba alzando poco a poco sobre la costa. ¡Qué bueno es sentir la arena mojada en la planta de los pies! No hay un habitante en esta sutil línea en que la mar y el desierto intercambian secretos. La ola llega muerta a mis tobillos y una cálida temperatura de media mañana comienza a cosquillear en mi cuerpo. Los rayos tibios me encienden los poros resecos de la piel. Me baño en el Pacífico: toda la mar para mí, toda la playa para mis sentidos. Continúo viajando hacia el sur. La sensual acupuntura solar me excita el cuerpo, que se va llenando de un inexplicable placer que va creciendo, creciendo, creciendo… No pienso en ninguna mujer, muchas veces me olvido de mi condición masculina en este periplo continental pero, sin embargo, hoy la costa es una sabrosa mujer, costa voluptuosa llena de arena sexual y rompiente apasionada. Me miro el miembro y compruebo que ha entrado en una erección inevitable.

Estoy súper excitado y siento el deseo de copular con esta costa afrodisíaca. Las colinas de arena son sus senos, la mar su flujo interno, la colonia de arena son sus senos, la mar su flujo interno, la colonia de algas sobre la que me recuesto es el mullido pubis que me recibe. Comienzo a masturbarme lentamente y me revuelvo de gusto. Estoy haciendo el amor ¿con quien?...con ella, con la costa. Jadeo con todo lo que de potencia da mi garganta y acaricio mi cuerpo lleno de gotículas que la mar se encarga de embadurnarme. ¡Qué exquisita temperatura! Quiero eternizar este momento en que estoy amando sexualmente a esta naturaleza plenaria (…). Continuo la maravillosa masturbación, no quiero terminarla, deseo seguir el coito inverosímil con esta hembra marina llegada hasta mí con sus muslos salados y su amplio brazo. El orgasmo cae sobre la tierra entre el feroz grito que libero. Es larga su electricidad fascinante, larga y profunda…ha logrado besarme el esqueleto de la soledad con su boca sabor de peces. Jamás he sentido mayor placer. (pp. 230-231)

Incas que sometieron a chimúes, españoles que sometieron a incas, patriotas de las nuevas repúblicas que expulsaron a los hispanos…intereses multinacionales que explotan a las repúblicas criollas. Me pregunto ¿qué diferencia existe en todo este meollo histórico de cara al inmenso pueblo desposeído? La aristocracia de los mochicas sacrificaba a los sirvientes cuando morían sus señores y mutilaban cruelmente a los que cometían cualquier trivial desacierto. Los sacerdotes chapines e la sierra extirpaban corazones del pueblo para ofrendarlos a cualquier dios de mierda. En Ecuador, los incas degollaron a treinta mil indios caranquis, combatientes y no combatientes,  en las aguas de la laguna Yaguarcocha. Los españoles violaron y asesinaron a discreción. Los militares chilenos mataron a miles de obreros del salitre de Iquique a principios de siglo… Puedo admirar los eximios grados de desarrollo alcanzados por las antiguas civilizaciones; puedo reverenciar los miles de kilómetros de caminos reales que construyeron los ingenieros incaicos, orfebrería aurífera de los chibchas; puedo nadar también en el mito de las religiones matrices; pero lo cierto, lo despiadadamente cierto, es que el yugo siempre estuvo presente…la gente llana, los campesinos, los pescadores, los mineros de todas las épocas fueron carnaza de genocidios. Desde hace miles de años hasta hoy… ¿qué dios, rey, sacerdote o político de todos los tiempos, promulgó e hizo válida la justicia social de los pueblos americanos? Ejemplos, pocos, demasiado poco para la secular tiranía que pesa, sigue pesando, sobre la población latinoamericana. Salgamos a las calles y campos de América… todo parece estar sentenciado, la sociedad de clases prosigue su condena autoritaria sobre los muchos descalzos y desheredados. (pp. 246-247)
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